El número de amantes
Me surge una pregunta fundamental: ¿Qué debe privilegiar el hombre en su vida: tener varias amantes, aunque sólo se trate de chicas ordinarias, apenas distinguibles del resto, o bien una sola, pero que sea la máxima expresión de belleza y perfección, muy superior a sus pares?
Si hubiera que escoger entre cualquiera de ambas posturas ¿cuál sería la elección correcta?
¿No sería deseable que los amantes fueran como los pescadores, que dejan ir a los peces pequeños? ¿No está inscrito en el corazón y la conciencia la búsqueda del valor estético superior y trascendente? ¿Por qué procurarse entonces diversidad de amantes de escaso valor, pudiendo tener a sólo una, verdaderamente bella? ¿No debemos despreciar al conjunto por la simple razón de que "Todas las mujeres tienen algo de simpático"? Simpático también puede ser un pajaro, un perro o un patito paseando por el patio...pero hay de aquel que encuentre a la mujer bella.
O bien...
¿Por qué buscar a una sola amante, por muy superior que sea a sus pares, si en la diversidad está la riqueza? ¿Debiera uno de concentrarse en obtener a la mujer de mayores atributos y perfección estética dejando de lado al resto? ¿No es cierto que aún en los alimentos, si siempre comieramos el mismo plato, así se tratase del más exquisito manjar, al cabo de un tiempo, terminaría por aburrirnos y llegariamos incluso a odiarlo? ¿No es más rico el hombre que atesora los secretos de múltiples damas?